1. No hay experiencia si no hay transformación. No hay cine si la película no transmite experiencia.
TransExperiencia.
2. Lo siniestro se esconde en lo banal. En lo accidental.
¿Qué culpa tenés si una una publicidad de tu infancia se vuelve viral hoy - Mayo 5 de 2023?
¿Qué culpa tenés - porque la memoria actúa de formas laberínticas y arbitrarias - que al verla nuevamente hayas viajado a la infancia. Al horror?
Lo siniestro se esconde en los recuerdos, pero se esconde mejor en los recuerdos banales. Pasa desapercibido. ¿Quién buscaría en una vieja publicidad un lugar de cura? ¿un lugar de cicatrización?
Lo banal es inmanejable porque es inesperado, no es controlado, tu mente no está avisada de que lo siniestro puede emerger.
Lo banal es accidente, es mundano. Es lo involuntario.
3. La imagen que se consume en la infancia es indivisible de la experiencia. Por eso se vuelve a la infancia. Por eso se vuelve a los objetos que nos permitían ocultar el miedo.
No hay imagen sin experiencia.
Las imágenes de infancia están partidas, fragmentadas en varias partes - como los horrorcrux de Voldemort - que cada una de ellas puede generar las condiciones para que lo siniestro emerga.
Una publicidad de la infancia,
o una canción, o un novio, o una comida tipicamente boliviana,
calles que caminaste de chica, una cara repetida en el subte, ruidos de algún auto, un perfume,
una remera,
un brillo en la mejilla,
un libro.
Todas las anteriores.
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